30 junio 2020

LA FORTALEZA

Murallas inaccesibles defienden un mundo oculto; de hipocresías, materialismos, y banalidades, que no podrán entrar en el corazón de la ciudad fortaleza. No le interesa…con ojos permisivos, observan los ladrillos. El exterior, dejándolo ser.

Yo no saldré: tú debes entrar en mi, en mi jardín útero, donde crecen bellas flores. Algunas se marchitan; jamás volveré a olerlas, pero siempre estarán en mi. Esto me hace fuerte…me colaré por una de las grietas de tu muralla, hace frío aquí afuera. Juntos podremos rivalizar con la realidad, ya que es muy duro saber que la eternidad se carcajea estrepitosamente de nuestros pasos de niño que quiere aprender.

-Un círculo cerrado, ¿puede ser infinito?

-No lo sé.

Tan solo me importas tú. Con tus largos dedos llegas a cualquier recóndito lugar, sin importarte la oscuridad. Te representas de todas las formas; sin tiempo; ni espacio; ni porqué conocido. Pero ahí estas siendo. No llorare cuando te vayas, todo habrá sido…significando en la insignificancia, dejando una cicatriz a la realidad.

-Existencia

Miento, solo con mi silencio digo mi verdad a quien, sin tener oídos sabe escuchar, con los ojos cerrados. A quien consiga llevar su visión más lejos de las altas montañas que no dejan ver…

Quema mis palabras en la hoguera de San Juan y luego quema al santo en el fuego de mis palabras, para que el color del humo te indique que todo es como tu quieres que sea.

Ivan Caparrós

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Publicado 30 junio, 2020 por afesolblog en categoría Literatura", "Colaboración